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Empresas e Instituciones

Negociación

En IFB,

nuestras operaciones están rigurosamente estructuradas para mantener los más altos estándares de integridad financiera y cumplimiento normativo.

Facilitamos exclusivamente la compra y venta de instrumentos financieros por cuenta de aquellos clientes que mantengan fondos suficientes y compensados en sus cuentas abiertas en nuestra entidad.

Esta política garantiza que todas las transacciones estén plenamente financiadas y sean transparentes, mitigando así los riesgos financieros y alineándose con nuestro compromiso con las prácticas bancarias prudentes. No realizamos operaciones especulativas ni concedemos crédito ni facilitamos transacciones a favor de terceros que carezcan de la liquidez necesaria o que no sean clientes nuestros. Este enfoque refleja nuestra firme dedicación al cumplimiento normativo y a la salvaguarda de los intereses de nuestros clientes.

Al observar estas rigurosas políticas, IFB no solo protege a sus clientes, sino que también contribuye a la integridad general del sistema financiero.

Negociación de valores

Operar con valores supone comprar y vender diversos instrumentos financieros. Estos instrumentos suelen ser emitidos por sociedades o entidades públicas para captar fondos destinados a diversos fines. El entorno de los mercados financieros alberga una gran variedad de valores, entre los cuales las acciones y los bonos son los más habituales. No obstante, la enorme diversidad de estos instrumentos garantiza que exista una opción adecuada para las preferencias y los objetivos financieros de cada inversor.

A continuación se ofrece un desglose más detallado de las distintas categorías de valores negociables:

  1. Valores de renta variable: Representan una participación en la propiedad de una sociedad y suelen asociarse a un paradigma de inversión de alto riesgo y alta rentabilidad potencial. Los titulares de valores de renta variable, es decir, de acciones, tienen derecho a una parte proporcional de los beneficios residuales de la sociedad una vez cumplidas todas las demás obligaciones.
  2. Valores de deuda: Se trata, en esencia, de préstamos concedidos a sociedades o gobiernos; los valores de deuda ofrecen menor riesgo, pero también una rentabilidad potencial inferior. Sus titulares, o bonistas, actúan como acreedores y perciben intereses sobre el importe prestado.
  3. Valores híbridos: Al combinar características de los valores de renta variable y de renta fija, los valores híbridos presentan un perfil equilibrado de riesgo y rentabilidad. Ofrecen al inversor la posibilidad de obtener beneficios mediante participaciones en el capital, a la vez que proporcionan ingresos por intereses.
  4. Valores derivados: Son contratos financieros complejos cuyo valor se deriva de un activo subyacente, como acciones, bonos, materias primas o divisas. Las formas más habituales de valores derivados incluyen las opciones, los futuros y los swaps, que pueden utilizarse para cubrir riesgos o con fines especulativos.

La negociación de valores se realiza en diversas plataformas, entre ellas las bolsas y los sistemas alternativos de negociación (ATS, por sus siglas en inglés). Un ATS, como su nombre indica, ofrece un centro de negociación alternativo a las bolsas tradicionales para casar compradores y vendedores de valores. Con frecuencia se utilizan para ejecutar operaciones de gran volumen entre sus suscriptores, reduciendo así el impacto en el mercado.

Una forma muy extendida de sistema alternativo de negociación (ATS) en Estados Unidos es la Red de Comunicación Electrónica (ECN), un sistema informatizado y sofisticado diseñado para casar automáticamente órdenes de compra y de venta de valores en el mercado.

Si bien los detalles de la negociación de valores pueden variar de una región a otra, los principios generales son los mismos en Europa y en otras partes del mundo. Los mercados europeos, por ejemplo, utilizan sistemas multilaterales de negociación (MTF), que funcionan de forma similar a los ATS estadounidenses. En todo el mundo se negocian diversas categorías de valores, como instrumentos de renta variable, de deuda, híbridos y derivados, y los tipos y estructuras concretos de estos instrumentos varían según las condiciones y la normativa de cada mercado local.

En esencia, la negociación de valores constituye la columna vertebral del sistema financiero mundial: proporciona a las empresas y a los gobiernos el capital esencial y ofrece a los inversores diversas oportunidades para hacer crecer su patrimonio y gestionar su exposición al riesgo.

ETF, ETP y fondos indexados

Opciones binarias

Materias primas

Valores de renta variable

Los valores de renta variable, a menudo denominados acciones, adoptan diversas formas. Los distintos tipos de valores de renta variable representan diferentes tipos de participación en una sociedad y pueden conllevar derechos y privilegios distintos. A continuación se indican los más habituales:

  1. Acciones ordinarias: es el tipo más habitual de valor de renta variable. Los accionistas ordinarios tienen derecho a una parte del patrimonio y de los beneficios de la sociedad. También disponen de derechos de voto, normalmente un voto por acción, y pueden percibir dividendos, que son una parte de los beneficios de la sociedad distribuida entre los accionistas.
  2. Acciones preferentes: los titulares de acciones preferentes tienen un derecho preferente sobre los activos y los beneficios de la sociedad respecto de los titulares de acciones ordinarias. Esto significa que perciben dividendos antes que los accionistas ordinarios y tienen un derecho preferente en caso de liquidación. Sin embargo, las acciones preferentes no suelen conllevar derechos de voto.
  3. Acciones convertibles: son un tipo de acción preferente que puede convertirse en un determinado número de acciones ordinarias. Ello ofrece al inversor la seguridad de una acción preferente, con el potencial de revalorización de una acción ordinaria si la sociedad obtiene buenos resultados.
  4. Acciones restringidas: son acciones concedidas a personas vinculadas a la sociedad, como empleados y consejeros, que no pueden venderse hasta que se cumplan determinadas condiciones, normalmente una fecha concreta o un objetivo de rendimiento.
  5. Opciones sobre acciones: Son contratos que otorgan a su titular el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender una acción a un precio determinado dentro de un plazo concreto. Se utilizan con frecuencia como parte de los paquetes de remuneración de los empleados.
  6. Acciones de clase A, B y C: Algunas empresas tienen distintas clases de acciones que otorgan diferentes derechos de voto. Por ejemplo, las acciones de clase A pueden conferir 10 votos por acción, mientras que las de clase B confieren un voto por acción. Esto permite que determinados grupos de accionistas, a menudo los fundadores o los directivos de la empresa, conserven el control de la sociedad.

Valores de renta fija

Los valores de deuda representan préstamos concedidos por inversores a una sociedad, a un gobierno o a otra entidad. A cambio del préstamo, el prestatario se compromete a reembolsar el principal junto con los intereses en una fecha determinada. A continuación se indican algunos de los tipos más habituales de valores de deuda:

  1. Bonos corporativos: valores de deuda emitidos por empresas para financiar sus operaciones o su expansión. Suelen tener un tipo de interés fijo y se reembolsan transcurrido un plazo determinado, conocido como fecha de vencimiento del bono.
  2. Bonos del Estado: Son valores de deuda emitidos por los gobiernos para financiar proyectos públicos o el funcionamiento de la administración. Suelen considerarse inversiones de bajo riesgo porque cuentan con el respaldo crediticio del Estado. Algunos ejemplos son los bonos del Tesoro de EE. UU., los Gilts del Reino Unido y los Bunds alemanes.
  3. Bonos municipales: Emitidos por estados, ciudades u otras administraciones locales, estos bonos financian proyectos públicos como escuelas, autopistas y puentes. En Estados Unidos, los intereses que generan estos bonos suelen estar exentos de impuestos.
  4. Bonos de agencias: son emitidos por entidades patrocinadas por el Gobierno (GSE) o por organismos federales. Aunque no son emitidos directamente por el Gobierno, gozan de una elevada solvencia debido a su estrecha relación con este.
  5. Bonos soberanos: son emitidos por gobiernos nacionales, en su propia moneda o en una moneda extranjera; el término se utiliza a menudo para los bonos colocados entre inversores internacionales. Su solvencia depende del país emisor.
  6. Bonos convertibles: Son un tipo especial de bono que puede convertirse en acciones de la sociedad emisora en determinados momentos de su vida, normalmente a discreción del tenedor del bono.
  7. Bonos cupón cero: A diferencia de la mayoría de los bonos, que pagan intereses durante toda su vida, los bonos cupón cero no abonan intereses a intervalos regulares. Se emiten, en cambio, con descuento sobre su valor nominal y reembolsan el valor nominal íntegro al vencimiento.
  8. Bonos garantizados y no garantizados: Los bonos garantizados están respaldados por un activo o garantía colateral específicos. Si el emisor incurre en impago, los tenedores de los bonos pueden tener un derecho sobre dichos activos. Los bonos no garantizados no están respaldados por activos específicos, sino por la solvencia general del emisor.
  9. Bonos basura: También conocidos como bonos de alto rendimiento, son emitidos por empresas con mayor riesgo de impago. Para compensar dicho riesgo, ofrecen tipos de interés más elevados.

Valores híbridos

Los valores híbridos son instrumentos financieros singulares que combinan características de los valores de renta variable y de los de renta fija. Suelen ofrecer una posible rentabilidad a tipo fijo o variable hasta una fecha determinada y, después, se convierten en otro tipo de valor, a menudo de renta variable. A continuación se describen los tipos más habituales de valores híbridos:

  1. Bonos convertibles: son bonos que pueden convertirse en un número determinado de acciones ordinarias de la sociedad emisora. Los bonos convertibles combinan el potencial de revalorización de la participación accionarial con las rentas fijas de un bono.
  2. Acciones preferentes convertibles: Son acciones preferentes que pueden convertirse en un número determinado de acciones ordinarias. Al igual que los bonos convertibles, ofrecen los rendimientos fijos de las acciones preferentes junto con el potencial de revalorización de las acciones ordinarias.
  3. Financiación mezzanine: Se trata de un instrumento híbrido entre deuda y financiación mediante capital. Es, en esencia, un instrumento de deuda que otorga al prestamista el derecho de convertirlo en una participación en el capital de la sociedad si el préstamo no se reembolsa íntegramente y en plazo.
  4. Productos estructurados: son productos financieros complejos derivados de un activo subyacente o de un conjunto de activos, y que dependen de su valor. Los productos estructurados suelen combinar bonos con derivados para adaptar el perfil de riesgo y rentabilidad del valor.
  5. Acciones preferentes con warrants: Se trata de un tipo de acción preferente que lleva adjuntos warrants, los cuales otorgan al titular el derecho de adquirir acciones ordinarias a un precio determinado.
  6. Acciones preferentes convertibles participativas: se trata de acciones preferentes que, además de los dividendos estipulados, tienen derecho a participar en los dividendos restantes una vez abonadas todas las demás clases de valores.
  7. Notas de capital: Son valores de deuda subordinada que pueden convertirse en capital si se produce un evento determinado. Son más arriesgadas que la deuda ordinaria, ya que solo se reembolsan después de haber saldado todas las demás deudas de la sociedad en caso de liquidación.

Valores derivados

Los valores derivados son contratos financieros cuyo valor se deriva de un activo subyacente, como acciones, bonos, materias primas, divisas, tipos de interés o índices de mercado. Se utilizan principalmente para la cobertura de riesgos o con fines especulativos. A continuación se indican algunos de los tipos más comunes de valores derivados:

  1. Opciones: son contratos que otorgan a su titular el derecho, pero no la obligación, de comprar (opción de compra) o vender (opción de venta) un activo subyacente a un precio determinado dentro de un plazo concreto.
  2. Futuros: son contratos de compra o venta de un activo en una fecha futura determinada a un precio acordado hoy. A diferencia de las opciones, los contratos de futuros obligan al comprador a adquirir el activo (y al vendedor a venderlo) en la fecha y al precio especificados.
  3. Contratos a plazo (forwards): Similares a los futuros, son contratos de compra o venta de un activo en una fecha futura especificada y a un precio acordado hoy. No obstante, los contratos a plazo se negocian normalmente en mercados no organizados (OTC), es decir, directamente entre dos partes y no en un mercado organizado.
  4. Permutas financieras (swaps): Son acuerdos entre dos partes para intercambiar series de flujos de caja durante un período determinado. El tipo más común es la permuta de tipos de interés, en la que una parte se compromete a pagar un tipo de interés fijo a cambio de recibir un tipo de interés variable.
  5. Derivados de crédito: son contratos que transfieren el riesgo de crédito de una parte a otra. El tipo más habitual es la permuta de incumplimiento crediticio (credit default swap), en la que el vendedor indemniza al comprador en caso de impago de un préstamo u otro evento de crédito.
  6. Obligaciones de deuda garantizadas (CDO): son un tipo de valor respaldado por activos y de producto de crédito estructurado. Las CDO se construyen a partir de una cartera de activos de renta fija y se dividen en distintos tramos, cada uno con un nivel diferente de riesgo y rentabilidad.
  7. Derivados exóticos: incluyen instrumentos más complejos, como los derivados meteorológicos, las opciones con barrera, las opciones asiáticas, las opciones binarias y otros. Estos derivados presentan con frecuencia características o estipulaciones singulares que no se encuentran en los derivados más tradicionales.
  • Derivados meteorológicos: son instrumentos financieros utilizados por empresas o particulares para cubrirse frente al riesgo de pérdidas relacionadas con las condiciones meteorológicas. El activo subyacente de un derivado meteorológico es un índice meteorológico. Estos índices suelen elaborarse a partir de datos meteorológicos recopilados y agregados por estaciones meteorológicas, y reflejan diversos aspectos del clima, como la temperatura, las precipitaciones, las nevadas o incluso los huracanes. Si se produce (o no) un determinado fenómeno meteorológico, el derivado genera un pago.
  • Opciones con barrera: una opción con barrera es un tipo de contrato de opción cuyo pago al vencimiento depende de que el activo subyacente alcance o no un nivel de precio predeterminado. Existen dos tipos de opciones con barrera: «knock-in» y «knock-out». Una opción «knock-in» solo empieza a funcionar como una opción ordinaria («se activa») cuando se alcanza un determinado nivel de precio antes del vencimiento. Por el contrario, una opción «knock-out» deja de producir efectos («se desactiva») si el activo subyacente alcanza una determinada barrera durante su vigencia.
  • Opciones asiáticas: Estas opciones, también denominadas opciones sobre precio medio, son un tipo de derivado cuyo pago se determina por el precio medio del activo subyacente durante un período determinado, y no por el precio en un momento concreto (como el vencimiento). Gracias a este mecanismo de promediación, las opciones asiáticas reducen el riesgo de manipulación del instrumento subyacente en el momento del vencimiento.
  • Opciones binarias: También conocidas como opciones digitales, las opciones binarias son un tipo de opción cuyo pago consiste en un importe fijo de un activo determinado o en nada. Los dos tipos principales son la opción binaria de efectivo o nada (cash-or-nothing) y la opción binaria de activo o nada (asset-or-nothing). La primera abona un importe fijo en efectivo si la opción vence dentro del dinero, mientras que la segunda abona el valor del título subyacente.

Instrumentos financieros que no pueden negociarse

Las entidades financieras, entre ellas los bancos, operan con una amplia variedad de instrumentos financieros, algunos de los cuales se mantienen con fines de inversión o de cobertura y no de negociación. Determinados instrumentos financieros no pueden ser negociados por los bancos debido a restricciones regulatorias, a su finalidad dentro de la actividad del banco o a su propia naturaleza no negociable.

  1. Préstamos y anticipos: Los bancos conceden préstamos a particulares y empresas, que constituyen una parte significativa de sus activos. Aunque existen mercados secundarios de préstamos, muchos de ellos, especialmente los de condiciones específicas o personalizadas, no son fácilmente negociables debido a sus perfiles de riesgo singulares y a la complejidad de los acuerdos subyacentes.
  2. Cartas de crédito (LC): las LC son fundamentales para facilitar el comercio internacional, pero no se negocian como valores. Una LC es un compromiso asumido por un banco por cuenta de su cliente, que garantiza el pago a un vendedor en las condiciones especificadas; solo puede transferirse si se ha designado expresamente como transferible (UCP 600, artículo 38), y su producto puede cederse.
  3. Depósitos: los depósitos de los clientes en los bancos son pasivos en el balance de la entidad y representan la obligación del banco de devolver los fondos a los depositantes. No son activos negociables, sino un elemento fundamental de la gestión de la liquidez del banco.
  4. Certificados de depósito (CD) emitidos por bancos: Si bien los certificados de depósito son depósitos a plazo que los clientes pueden adquirir, la propia entidad emisora no puede negociar estos instrumentos. Los certificados de depósito constituyen compromisos del banco de reembolsar el principal junto con los intereses.
  5. Requisitos de reservas: cuando resultan de aplicación (por ejemplo, el 1 % de determinados pasivos en la zona del euro; cero en Estados Unidos desde marzo de 2020), los bancos deben mantener fondos en reserva en el banco central. Estas reservas no son activos negociables; constituyen requisitos regulatorios destinados a garantizar la liquidez y la estabilidad del sistema bancario.
  6. Garantías mantenidas frente a préstamos: las garantías que respaldan los préstamos, aunque puedan liquidarse en caso de impago, no son un activo negociable por parte del banco en circunstancias normales. El banco mantiene la garantía con fines de seguridad, no de negociación.
  7. Seguro de vida propiedad del banco (Bank-Owned Life Insurance, BOLI): Se trata de una modalidad de seguro de vida que los bancos contratan sobre la vida de determinados empleados, siendo el propio banco el beneficiario. El BOLI se utiliza principalmente como método fiscalmente eficiente para financiar las prestaciones a los empleados y no constituye un activo negociable.
  8. Derivados utilizados con fines de cobertura: Aunque los derivados pueden negociarse, los que utilizan los bancos para cubrir la exposición a tipos de interés, riesgos de divisa u otras magnitudes financieras tienen por objeto mitigar el riesgo y no la negociación especulativa.
  9. Beneficios no distribuidos: Como componente del patrimonio neto de un banco, los beneficios no distribuidos representan el resultado neto acumulado que no se ha distribuido a los accionistas en forma de dividendos. Son esenciales para la adecuación del capital de un banco, pero no constituyen un instrumento negociable.
  10. Fondo de comercio y activos intangibles: Estos activos surgen de adquisiciones en las que el precio de compra excede el valor razonable de los activos netos identificables. El fondo de comercio y otros intangibles, como el valor de marca o las relaciones con clientes, son fundamentales para el balance de un banco, pero no son activos negociables.

Estos instrumentos ilustran la naturaleza polifacética de las operaciones bancarias, en las que no todos los activos y pasivos están destinados a la negociación. Muchos cumplen, en cambio, fines operativos, regulatorios y estratégicos, y sustentan la solidez y la estabilidad financieras del banco en lugar de contribuir directamente a los beneficios de negociación.

Instrumentos financieros basados en seguros que pueden negociarse

En el ámbito financiero, ciertos instrumentos financieros basados en seguros han sido concebidos para su negociación en los mercados. Estos instrumentos cumplen con frecuencia una doble finalidad: ofrecer soluciones de gestión del riesgo y brindar oportunidades de inversión.

  1. Permutas de incumplimiento crediticio (Credit Default Swaps, CDS): Un CDS es un derivado financiero que permite a un inversor «intercambiar» o compensar su riesgo de crédito con el de otro inversor. En esencia, es una forma de seguro frente al impago de un prestatario. El comprador de un CDS abona una prima al vendedor a cambio de una compensación en caso de incumplimiento de un instrumento de crédito determinado, como un bono o un préstamo.
  2. Obligaciones de deuda garantizadas (CDO): Los CDO son productos financieros estructurados que agrupan activos generadores de flujos de caja y reempaquetan esa cartera de activos en tramos que pueden venderse a inversores. Los tramos se diferencian por su perfil de riesgo y su rentabilidad esperada. Aunque no son estrictamente un instrumento de seguro, los CDO suelen incorporar CDS y otros derivados para gestionar y redistribuir el riesgo.
  3. Valores respaldados por hipotecas (MBS): De estructura similar a los CDO, los MBS son valores respaldados por préstamos hipotecarios. Permiten a los inversores beneficiarse del negocio hipotecario sin conceder préstamos directamente. Los MBS pueden reforzarse además con técnicas de mejora crediticia, como un seguro hipotecario o una póliza de seguro de cartera, para hacerlos más atractivos para los inversores.
  4. Valores respaldados por activos (ABS): los ABS son bonos o pagarés respaldados por activos financieros, normalmente distintos de los préstamos hipotecarios. Al igual que los CDO, pueden comprender una variedad de activos, como préstamos para la adquisición de vehículos, deuda de tarjetas de crédito o préstamos estudiantiles, y pueden reforzarse mediante formas de seguro de crédito para mitigar el riesgo de impago.
  5. Bonos catastróficos (Cat Bonds): Los bonos catastróficos son un tipo de valor ligado a seguros diseñado para captar fondos para las aseguradoras en caso de catástrofe natural. Los inversores perciben una rentabilidad elevada, pero corren el riesgo de perder el principal si se produce una catástrofe determinada (como un huracán o un terremoto). Representan una negociación directa del riesgo de seguros en los mercados financieros.
  6. Valores vinculados a seguros (ILS): Los ILS son instrumentos financieros cuyo valor depende de la ocurrencia de siniestros asegurados. Además de los bonos catastróficos, los ILS pueden incluir otras formas de instrumentos de transferencia de riesgo que permiten vender el riesgo de seguros a inversores en los mercados de capitales.
  7. Swaps de longevidad: Son contratos derivados que permiten a los planes de pensiones y a las compañías de seguros cubrir el riesgo de longevidad, es decir, el riesgo de que los beneficiarios vivan más de lo previsto. En un swap de longevidad, el riesgo de que los pensionistas o asegurados vivan más tiempo y, por tanto, perciban más pagos de los previstos se transfiere a inversores, que reciben primas periódicas a cambio.
  8. Derivados meteorológicos: A diferencia de los productos de seguro tradicionales, que exigen la acreditación de una pérdida, los derivados meteorológicos realizan pagos en función de la ocurrencia de determinados fenómenos meteorológicos (temperatura, precipitaciones, velocidad del viento, etc.) que pueden afectar a las empresas y a sus resultados. Son utilizados por agricultores, empresas del sector energético y otras entidades para cubrirse frente al impacto financiero de la variabilidad meteorológica.
  9. Notas vinculadas al crédito (CLN): Las CLN son un producto financiero estructurado que combina un bono con un swap de incumplimiento crediticio (credit default swap), lo que permite al emisor transferir un riesgo de crédito específico a inversores en crédito. La rentabilidad de una CLN está vinculada al comportamiento de un activo crediticio o de una cesta de activos, por lo que constituye tanto un vehículo de inversión como un instrumento de gestión de riesgos.
  10. Liquidaciones viáticas y liquidaciones de seguros de vida: Aunque no se negocian en el sentido tradicional, estas liquidaciones consisten en la venta de una póliza de seguro de vida por parte del tomador (que, en el caso de las liquidaciones viáticas, suele padecer una enfermedad crónica o terminal) a un tercero por un importe superior al valor de rescate, pero inferior a la prestación por fallecimiento. El tercero continúa pagando las primas y, finalmente, percibe la prestación por fallecimiento.
  11. Sidecars de reaseguro: Los sidecars son vehículos financieros utilizados por las compañías de reaseguro para permitir que los inversores asuman parte de los riesgos y rendimientos de la suscripción de pólizas de seguro. Suelen ser acuerdos a corto plazo que proporcionan capacidad adicional a las aseguradoras, especialmente en ámbitos de alto riesgo como las catástrofes naturales.
  12. Productos de seguros estructurados: Se trata de instrumentos financieros a medida, creados para satisfacer necesidades específicas de inversores o emisores que los productos de seguros tradicionales no pueden cubrir. A menudo implican la agrupación de riesgos de seguros con derivados financieros u otros valores para crear perfiles de riesgo-rentabilidad personalizados.

Estos instrumentos combinan principios del seguro con innovaciones propias del mercado de capitales, lo que permite transferir, diversificar y gestionar el riesgo entre un abanico más amplio de inversores. Mediante la negociación de estos instrumentos, los participantes en el mercado pueden cubrirse frente a diversas formas de riesgo financiero y operativo, y acceder además a oportunidades de inversión que no están disponibles directamente a través de los valores tradicionales.

Instrumentos financieros basados en seguros que no pueden negociarse

A continuación se ofrece una explicación de diversos instrumentos de seguro que los bancos no pueden negociar debido a su naturaleza intrínseca y a las restricciones regulatorias:

  1. Fianzas de caución (bonos de garantía): Son acuerdos contractuales en los que intervienen tres partes (el afianzado, el beneficiario y el fiador) y en los que el fiador garantiza al beneficiario que el afianzado cumplirá una obligación o una serie de obligaciones. Las fianzas de caución se utilizan habitualmente en contratos de construcción, en procedimientos judiciales y como instrumentos de cumplimiento normativo en diversos sectores.
  2. Garantías bancarias: aunque no son un producto de seguro en sentido estricto, las garantías bancarias funcionan de manera similar a las fianzas en las transacciones comerciales, en particular en el comercio internacional: el banco se obliga a pagar si su cliente incumple una obligación contractual. No se negocian como valores.
  3. Garantías de cumplimiento: Son tipos específicos de fianzas que aseguran la ejecución de un proyecto por parte de un contratista conforme a los términos contractuales. Si el contratista no ejecuta el proyecto según lo acordado, la fianza cubre el coste de su finalización o una indemnización.
  4. Fianzas de pago: Complemento de las fianzas de cumplimiento, las fianzas de pago garantizan que los subcontratistas y proveedores cobrarán por sus servicios y materiales en un proyecto de construcción.
  5. Fianzas de mantenimiento: Estas fianzas garantizan que un contratista mantendrá un proyecto conforme a las normas del contrato durante un determinado período tras su finalización.
  6. Fianzas de fidelidad: También conocidas como cobertura por deshonestidad de empleados, estas fianzas protegen a una empresa frente a las pérdidas causadas por actos fraudulentos de sus empleados.
  7. Garantías de licitación: aseguran que el contratista que presenta una oferta para un proyecto celebrará el contrato al precio ofertado si se le adjudica el proyecto, y que además aportará las garantías de cumplimiento y de pago exigidas.
  8. Seguro de accidentes de trabajo: este seguro cubre los gastos médicos de los empleados y una parte de los salarios perdidos si sufren un accidente laboral. Es obligatorio por ley en la mayoría de las jurisdicciones, pero no es un instrumento negociable.
  9. Seguro de responsabilidad civil: El seguro de responsabilidad civil general ofrece cobertura frente a reclamaciones por daños materiales o lesiones corporales. El seguro de responsabilidad civil profesional, incluido el seguro de errores y omisiones (E&O), protege a los profesionales frente a reclamaciones por negligencia o daños derivados de los servicios prestados.
  10. Seguros de bienes y de responsabilidad civil: Esta amplia categoría comprende diversos tipos de pólizas que ofrecen cobertura de protección de bienes o cobertura de responsabilidad civil para los propietarios de inmuebles.
  11. Seguro de crédito: protege a las empresas frente a los riesgos comerciales y políticos que pudieran impedir a sus clientes pagar los bienes o servicios que se les han entregado.
  12. Seguro de crédito comercial: protege específicamente a los vendedores frente al impago de sus compradores, una herramienta esencial para gestionar los riesgos de las cuentas a cobrar tanto en el comercio nacional como en el internacional.

Estos instrumentos sirven principalmente a la gestión del riesgo y a la protección financiera, y no a la inversión ni a la negociación. El entorno regulatorio que rodea a estos productos garantiza que se utilicen de forma adecuada en sus respectivos ámbitos, y subraya su función de estabilizar y asegurar compromisos financieros y contractuales, en lugar de generar beneficios de negociación.

Los principales mercados de valores financieros

  1. Mercados bursátiles: la Bolsa de Nueva York (NYSE) y el Nasdaq son las dos mayores bolsas de valores del mundo por capitalización bursátil. Según la SIFMA, la capitalización bursátil mundial de renta variable alcanzó los 157,8 billones de USD a finales de 2025, de los cuales Estados Unidos representó el 43,7 % (68,9 billones de USD).
  2. Mercados de bonos: Según SIFMA, la deuda de renta fija en circulación a escala mundial alcanzó los USD 160.7 billones a finales de 2025, algo más que la capitalización bursátil mundial de renta variable. Los bonos del Gobierno y de empresas de Estados Unidos representan el 38.1 % (USD 61.2 billones).
  3. Mercados extrabursátiles (OTC): Según las estadísticas del BIS, el importe nocional de los derivados OTC en circulación ascendía a 844,6 billones de USD a finales de diciembre de 2025; los swaps de incumplimiento crediticio representaban 11,0 billones de USD, muy por debajo de su máximo anterior a 2008.

Acceso a instrumentos financieros con descuento: por qué es importante ser cliente

En el ámbito de elevado valor de la financiación estructurada, que incluye los bonos a medio plazo (Medium Term Notes, MTN) y otros instrumentos financieros de categoría bancaria, el acceso no se concede a la ligera. Contrariamente a los mitos ampliamente difundidos, estos instrumentos, en especial cuando se ofrecen con descuento en el marco de contratos de volumen del mercado primario, no están al alcance del público ni de intermediarios sin credenciales acreditadas o liquidez verificada.

Recibimos decenas de consultas diarias, muchas de las cuales preguntan si es posible adquirir MTN con descuentos elevados, a menudo con poco más que un mensaje genérico, sin dirección de correo electrónico corporativa y sin una acreditación de fondos verificable. Estas consultas proceden con frecuencia de corredores o intermediarios que representan a compradores anónimos que no están dispuestos a convertirse en clientes ni a demostrar su capacidad financiera.

La respuesta, simple e inequívoca, es: no sin ser cliente.

Por qué exigimos una relación con el cliente

Los instrumentos con descuento, en particular los estructurados en el marco de programas de emisión primaria, se ofrecen únicamente a clientes institucionales o de elevado patrimonio cuyo:

  • Los fondos están depositados en nuestra entidad o dentro de nuestra arquitectura de custodia controlada,
  • Los expedientes de cumplimiento normativo y de diligencia debida están completos y aprobados, y
  • La finalidad de la operación está claramente definida y se ha acreditado la capacidad de ejecución.

No se trata únicamente de una cuestión de política interna. También lo exigen la normativa financiera internacional, los protocolos contra el blanqueo de capitales y la supervisión de la custodia. No facilitamos ni fomentamos los intentos de eludir estos marcos mediante mandatos de terceros o solicitudes especulativas sin respaldo de fondos.

Lo que ofrecemos a nuestros clientes

Al convertirse en cliente de nuestro banco, los inversores e instituciones cualificados pueden obtener acceso privilegiado a:

  • MTN con descuento en el marco de contratos claramente estructurados y de gran volumen,
  • Colocaciones privadas e instrumentos estructurados a medida,
  • Arquitectura de liquidación eficiente en Swift, Euroclear o DTC,
  • Pleno cumplimiento normativo, gestión profesional de la custodia y confidencialidad estratégica.

Todas las operaciones se rigen por la precisión contractual y el rigor jurídico. No operamos en zonas grises ni participamos en esquemas especulativos.

Si su interés es serio

Si usted o su institución están realmente interesados en adquirir instrumentos financieros con descuento, el único enfoque correcto y viable es incorporarse como cliente. Una vez establecida esta relación, estaremos en condiciones de tratar:

  • Instrumentos disponibles,
  • Los umbrales de volumen aplicables,
  • Mecánica de fijación de precios, y
  • Plazos de ejecución.

Acogemos con agrado las consultas de contrapartes serias y esperamos establecer relaciones institucionales duraderas basadas en la profesionalidad y la transparencia.

Para obtener más información sobre cómo convertirse en cliente, visite nuestro sitio web o póngase en contacto directamente con nuestro equipo.

Categorías de inversores

Los inversores pueden clasificarse de diversas maneras en función de factores como sus ingresos, su patrimonio neto, sus objetivos de inversión, su tolerancia al riesgo y su nivel de conocimientos y experiencia en materia de inversión. A continuación se presentan algunas categorías generales:

  1. Inversores minoristas (o particulares): son personas físicas que invierten por cuenta propia, con su dinero personal. Suelen tener menos acceso a inversiones complejas y menor poder de negociación que los inversores institucionales. A cambio, los inversores minoristas disfrutan del mayor nivel de protección regulatoria.
  2. Inversores institucionales: Son organizaciones que invierten por cuenta de sus miembros o clientes. Incluyen fondos de pensiones, fondos de inversión, compañías de seguros, bancos, fundaciones y fondos de cobertura. Los inversores institucionales suelen tener acceso a una gama más amplia de oportunidades de inversión, pueden negociar mejores condiciones y están sujetos a mayores exigencias regulatorias.
  3. Inversores acreditados: Esta categoría comprende a las personas o entidades que cumplen determinados umbrales de ingresos, patrimonio neto, volumen de activos, condición de gobierno corporativo o experiencia profesional. En los Estados Unidos, por ejemplo, es inversor acreditado la persona física con un patrimonio neto superior a 1 millón de USD, excluida la vivienda habitual, con ingresos superiores a 200 000 USD en cada uno de los dos últimos años (300 000 USD en el caso de ingresos conjuntos con el cónyuge), o que posea determinadas licencias profesionales, como las Series 7, 65 u 82 (SEC Rule 501(a)). Los inversores acreditados tienen acceso a oportunidades de inversión (como ciertas ofertas privadas) que no están disponibles para los inversores minoristas.
  4. Inversores sofisticados: El término «inversor sofisticado» puede variar de significado según la jurisdicción. En general, se refiere a un inversor con un alto nivel de conocimientos y experiencia en materia financiera, capaz de evaluar de forma independiente los riesgos y los méritos de una inversión. En algunas jurisdicciones, los inversores sofisticados deben cumplir además determinados criterios de patrimonio o de ingresos, de forma similar a los inversores acreditados. La clasificación como inversor sofisticado puede dar acceso a oportunidades de inversión no disponibles para el público en general, como las colocaciones privadas o determinadas inversiones de alto riesgo

Es importante señalar que estas categorías no son mutuamente excluyentes. Por ejemplo, una misma persona puede ser a la vez inversor minorista e inversor acreditado. Los criterios y definiciones específicos de estas categorías pueden variar según el país y la autoridad reguladora.

La categorización de los inversores desempeña un papel importante en la protección del inversor. Se presume que los inversores más sofisticados, acreditados o institucionales tienen mayor capacidad para comprender y asumir los riesgos de inversión y, por ello, tienen acceso a una gama más amplia de oportunidades de inversión. Sin embargo, también pueden contar con menos protecciones en virtud de la legislación del mercado de valores que los inversores minoristas.

En la Unión Europea, las categorías de inversores se definen en la Directiva relativa a los mercados de instrumentos financieros (MiFID II), que constituye el marco legislativo de la Unión Europea (UE) aplicable a los intermediarios de inversión y a los mercados. A continuación se indican las categorías conforme a MiFID II:

  1. Inversores minoristas: son inversores individuales que no cumplen los criterios para ser considerados inversores profesionales. Reciben el mayor nivel de protección conforme a MiFID II, lo que significa que los prestadores de servicios financieros deben facilitarles información más detallada y no pueden presumir que poseen un determinado nivel de conocimientos o experiencia.
  2. Inversores profesionales: se trata de inversores que se considera que poseen la experiencia, los conocimientos y la pericia necesarios para tomar sus propias decisiones de inversión y evaluar con precisión el riesgo en que incurren. Esta categoría incluye entidades como entidades de crédito, empresas de servicios de inversión, compañías de seguros y otras instituciones financieras autorizadas o reguladas. También puede incluir grandes empresas e inversores institucionales.
  3. Contrapartes elegibles: Esta categoría comprende las empresas de inversión, las entidades de crédito, las compañías de seguros y otras instituciones financieras reguladas, así como los gobiernos y los bancos centrales. Cuando opera con una contraparte elegible, la entidad queda exenta de gran parte de las normas de conducta empresarial que de otro modo le serían aplicables en virtud de MiFID II.

Un particular puede también ser considerado inversor profesional a petición propia, con sujeción a determinadas condiciones y pruebas relativas a sus conocimientos, experiencia y capacidad financiera (el denominado procedimiento de «opt-up»). El cliente debe cumplir al menos dos de tres criterios: realizar, en promedio, diez operaciones de importe significativo por trimestre durante los cuatro trimestres anteriores, disponer de una cartera superior a 500 000 EUR o contar con al menos un año de experiencia profesional relevante en el sector financiero. Es el concepto más próximo al de «inversor acreditado» o «inversor sofisticado» de la normativa estadounidense.

Es fundamental señalar que a cada categoría se le aplican distintos niveles de protección y requisitos: los inversores minoristas reciben el nivel de protección más elevado, dado que suelen tener menos experiencia y conocimientos de los mercados financieros que los inversores profesionales y las contrapartes elegibles. Como siempre, las definiciones y la normativa pueden variar de una jurisdicción a otra, por lo que es importante conocer las particularidades de la suya.

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